• Bebidas energizantes
En la década del ‘80, un empresario europeo viajó a Asia y descubrió que en la mayoría de las ciudades las personas bebían un tónico llamado “Karting Daeng” (que significa Red Bull o Toro Rojo), una mezcla de cafeína, taurina y glucuronolactona. Obtuvo la licencia y decidió comercializar esa bebida en Occidente. En 1984 fundó Red Bull, perfeccionó el producto y actualmente se expende en más de 100 países de todo el mundo.

Su comercialización en Argentina y en el mundo

La primera bebida “energizante” ingresó a nuestro país en 1999 y en los últimos años se sumaron al mercado alrededor de una decena de marcas, con similares características: todas exaltan la energía, el vigor y la fuerza. Entre las más conocidas se encuentran: Red Bull, Speed Unlimited, Hot Power, Energy Drink (B52), Black Fire, Rocket Fuel, Extra Power, Blue Demon Energy Drink, X4 Energy Drink y Referendum Plus.

En noviembre de 2000 y por disposición Nº 6611/2000 de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), se aprobó la comercialización de las bebidas “energizantes” como suplementos dietarios, contempladas en el artículo 1381 del Código Alimentario Argentino (CAA). Se diferencian de otras bebidas analcohólicas en que superan el límite de cafeína de 20 mg./100 mL (Art. 1000, CAA).
Actualmente en Argentina se está evaluando la restricción de su comercialización. En Tucumán, Córdoba y Tierra del Fuego ya existen ordenanzas municipales que prohíben su venta a menores de 18 años.

En Inglaterra, Alemania, España y Austria, la venta no está restringida, aunque sí lo está en países como Francia, Dinamarca y Noruega donde sólo se pueden adquirir en farmacias. La Unión Europea obliga a los estados miembros a etiquetar las botellas o latas de líquidos energéticos que contengan más de 150 miligramos de cafeína por litro, avisando al consumidor que son bebidas “con alto contenido de cafeína”. Australia y Nueva Zelanda también han adoptado medidas preventivas y en Colombia, Chile y Ecuador se estudia la posibilidad de restringir su comercialización.

Las bebidas “energizantes” generalmente contienen carbohidratos (azúcares), vitaminas, taurina (aminoácidos) y cafeína; con un aporte calórico aproximado de 45 kcal/100 ml. Al ser considerados alimentos pueden ser comercializados libremente, pero al ser suplementos dietarios el consumidor, antes de su ingesta, debería leer atentamente el rótulo para verificar si lo puede consumir y en qué cantidad. Las advertencias que en general poseen estos productos son: “Consulte a su médico antes de consumirlo”, “No utilizar en caso de embarazo, lactancia ni en niños”, “Mantener fuera del alcance de los niños”, “Este producto no debe ser utilizado por diabéticos”, “Contiene cafeína” y “Personas de edad o con enfermedades deberán consultar con su médico antes de consumir este producto”.

Se debe respetar la ingesta diaria que figura en la etiqueta, ya que la misma se estableció en base a la cantidad de vitaminas y a la cantidad máxima de cafeína que poseen estos productos (35 mg/100 ml), considerando que dos tazas de café aportan entre 95 a 125 miligramos de cafeína. Este tipo de bebidas no se aprobó para ser usada en combinación con bebidas alcohólicas, sino con la función de aportar nutrientes
(Boletín ANMAT N° 18 y 19 unificados).

“Energizante vs. Estimulante”

La denominación más adecuada sería “bebidas estimulantes”. Según la Comisión del Codex de Nutrición y Alimentos para Usos Dietarios Especiales (Alemania, 2001) una bebida energizante es “una bebida utilizada para proveer alto nivel de energía proveniente de los carbohidratos al cuerpo.

Esta bebida no compensa la pérdida de agua y minerales debido a la actividad física”. Sin embargo, el término “energía” utilizado en el nombre y descripción de algunos productos, se refiere a cierto efecto farmacológico de sustancias activas y no al aporte calórico de los nutrientes, lo cual crea confusión en los consumidores.

Información sobre sus constituyentes

Cafeína
Es la sustancia psicoactiva más consumida en el mundo y se encuentra en el café, mate, té y cacao. Es un componente no nutritivo, común en ciertas bebidas y dietas de los deportistas y fue eliminada de la lista de sustancias prohibidas por la Asociación Mundial Antidoping.
En el informe del Comité Científico de Alimentos de la Comisión Europea referido a Bebidas Energizantes (SCF, 2003) se considera que la contribución de cafeína proveniente de las bebidas “energizantes” a la ingesta total de cafeína no sería un problema de interés para adultos. Pero para los niños que habitualmente no consumen mucho té o café y que sustituyeran las bebidas cola por bebidas “energizantes”, representaría un incremento en la exposición diaria a cafeína comparada con la ingesta previa, lo cual podría producir un cambio transitorio en el comportamiento (irritabilidad, nerviosismo o ansiedad). En el caso de embarazadas, concluyen que el consumo de cafeína hasta 300 mg/día parecería ser seguro y se desconocen los posibles efectos si el valor es superior, aunque sugieren una dosis moderada durante este período.

Taurina
Es un aminoácido que estaría involucrado en la conjugación de los ácidos biliares y en otras funciones fisiológicas.
Se incluye en preparaciones nutritivas para niños de bajo peso, pero su rol como nutriente esencial no
ha sido establecido. Se emplea también para tratar desórdenes cardiovasculares y metabólicos.

Glucuronolactona
Esta sustancia cumpliría con una función detoxificante, pero no se conoce su mecanismo de acción. El Comité (SCF, 2003) expresó sus reservas sobre el mayor valor estimado de su ingesta crónica de 840 mg/día y el valor de una ingesta aguda de hasta 1800 mg/día, valores obtenidos por el consumo de ciertas bebidas “energizantes”, comparados con el valor estimado de glucuronolactona proveniente de fuentes naturales de la dieta que es de 1 a 2 mg/día.

Carbohidratos
Debido a su alto contenido de carbohidratos no es recomendado ingerirlas antes o durante el ejercicio ya que retardan el vaciamiento del estómago y la posterior absorción intestinal.

Vitaminas
Contienen vitaminas C, E y del complejo B. Sin embargo, múltiples investigaciones demostraron que su agregado no ofrece beneficio extra, siempre y cuando la persona mantenga la recomendación nutricional óptima para su edad, género y demanda física.
La interacción con el alcohol En el informe mencionado se remarcó la falta de investigación de los posibles efectos producidos por la combinación de bebidas “energizantes” con alcohol o en la pérdida de líquidos durante el ejercicio. En una evaluación experta se reconoció el riesgo para la salud en situaciones de pérdida de líquidos y electrolitos a través de una sudoración excesiva, señalando que cuando se pierde más del 7% del agua corporal o hay hiponatremia (concentración de sodio en sangre inferior a 135 mEq/L.), podrían producirse síntomas como congestión pulmonar, confusión, desorientación, debilidad muscular, pérdida de coordinación, cefalea o náuseas y en situaciones extremas se podría dar un paro cardio respiratorio y muerte.
En un trabajo realizado en Brasil se observó una gran variabilidad individual en cuanto a los efectos relatados, y a pesar de que en el rótulo de estas bebidas se recomienda no mezclarlas con alcohol, es una práctica bastante común, lo cual altera la forma de consumo de las bebidas alcohólicas, ya que la mayoría de las personas involucradas en el estudio mencionaron que habitualmente no consumen bebidas alcohólicas destiladas en gran cantidad y sí lo hacen mezcladas con “energizantes” ya que mejora el sabor. Esto favorecería la ingestión de mayor cantidad de alcohol. Se observó que la sensación de disminución de los efectos depresores del alcohol no acompañó una reducción del prejuicio en la coordinación motora en el tiempo de reacción a estímulos, por lo que el individuo bajo lo efectos de la mezcla podría sobreestimar la capacidad de desempeñar actividades y de este modo, aumentaría el riesgo a involucrarse en accidentes.
Respecto a la taurina, podría reducir los efectos de la cafeína y la principal interacción aditiva sería la acción diurética de cafeína y taurina, la cual podría aumentarse por la ingestión de alcohol.
Si a esto se le adiciona la pérdida de líquidos y sodio del organismo producida por la transpiración y el ejercicio, provocaría teóricamente deshidratación.
Se considera poco probable la existencia de alguna interacción entre glucuronolactona con cafeína, taurina, alcohol y/o ejercicio (SCF, 2003).

Casos reportados en humanos

A nivel mundial se conoció un caso de infarto de miocardio en un futbolista de 23 años y otro de muerte súbita en un jugador de básquet de 18 años. En ambas ocasiones se obtuvo muy poca información y no fueron reportados en la literatura médica, por lo que no fue posible la confirmación de una relación causal entre los efectos reportados y el consumo de bebidas “energizantes” (SCF, 2003).

Existen reportes de efectos adversos agudos en jóvenes por el consumo de bebidas “energizantes” generalmente con alcohol y/o drogas. Los efectos incluyeron: debilidad muscular, mareos, nerviosismo, taquicardia, náuseas, vómitos, cefalea, broncoespasmo e hiperventilación.

Pero el consumo de alcohol o drogas dificultó su interpretación.

Opiniones

Las bebidas “energizantes” no serían perjudiciales por sí mismas, siempre y cuando el consumidor antes de ingerirlas leyera el rótulo, teniendo en cuenta las advertencias declaradas y a su vez respetara el modo de uso y la ingesta diaria, que puede variar según la marca comercial (Speed Unlimited recomienda hasta 2 latas por día y Red Bull, 4).

Como ya se mencionó, la mezcla con alcohol facilitaría la ingesta de mayor cantidad de alcohol, por lo que los consumidores -bajo sus efectos- podrían sobreestimar la capacidad de desempeñar ciertas actividades (conducción de vehículos) y provocar accidentes con mayor probabilidad.

Se debería informar a los consumidores que el problema surgiría cuando se abusa de la ingesta o cuando se mezclan con otros fármacos, drogas o cantidades excesivas de alcohol y se desconocen los posibles efectos de estas
combinaciones.

 

 
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